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lunes, 19 de diciembre de 2011

César Hildrebrandt sobre cambio de Gabinete: no huelo a democracia, sino a militarización

El nuevo gabinete ministerial, liderado por Óscar Valdés, fue cuestionado por el periodista César Hildebrandt, quien consideró que los cambios obedecen a una sola línea que busca respetar el mando del Presidente de la República, Ollanta Humala.

“Es evidente de que quien ha tomado fuerza es el lado netamente humalista. Ahora con el retiro de Alejandro Toledo, que es importante, el camino de Humala es que se cruce con el fujimorismo”, advirtió Hildebrandt.

El periodista refirió que Humala ha dado “un golpe de estado” en el sentido de que ha tomado el poder, y que las nuevas personalidades en los ministerios responden a una sola línea.

“El problema es qué línea. La línea de 'La hoja de ruta', que era muy democrática y trabajosa, o una línea autoritaria que surge de la detención de los autoridades de Cajamarca, una medida ordenada por quien es el actual Premier (Oscar Valdés)”, indicó.

El director del semanario “Hildebrandt en sus trece” admitió que esto no significa “fujimorización” del gobierno, pero consideró que sí es una “militarización”. “Quitarle el voto a los militares es casi un gesto simbólico. Me atemoriza lo que está pasando. No huelo a democracia. Huelo a endurecimiento”, comentó.

Hildebrandt confesó que en las últimas elecciones generales no sufragó, aunque si lo hubiera hecho, le hubiese dado su voto al actual mandatario. “Es que no había opción. Votar por Keiko Fujimori hubiera sido un suicidio moral”,dijo.

La frase
“El decir ‘Conga va’, es cerrar al diálogo” (César Hildebrandt)

Ministros que se quedan, y los que se van
Presidencia del Consejo de Ministros: Óscar Valdés Dancuart

Agricultura: Luis Ginocchio
Cultura: Luis Peirano
Ambiente: Manuel Pulgar Vidal
Energía y Minas: Jorge Merino Tafur
Mujer: Ana Jara
Justicia: Juan José Jiménez
Defensa: Alberto Otárola
Producción: José Urquizo
Trabajo: José Villena
Interior: Daniel Lozada Casapía

Se quedan:
Educación: Patricia Salas
Economía: Luis Miguel Castilla
Vivienda: René Cornejo 
Desarrollo e Inclusión Social: Carolina Trivelli
Salud: Alberto Tejada
Transportes y Comunicaciones: Carlos Paredes
Comercio Exterior y Turismo: Luis Silva Martinot
En Relaciones Exteriores: Rafael Roncagliolo

lunes, 25 de abril de 2011

Al servicio de Keiko

http://www.diariolaprimeraperu.com/online/politica/al-servicio-de-keiko_84569.html?sms_ss=gmail&at_xt=4db351aa0769dbf7%2C1

El periodista César Hildebrandt afirmó que la corporación periodística “El Comercio” ha ordenado que no se publique ninguna noticia que pueda favorecer al candidato presidencial de Gana Perú, Ollanta Humala, con el fin de orquestar una campaña directa a favor de la postulante de Fuerza 2011, Keiko Fujimori.

“La orden de los nuevos zares y la nueva zarina de ‘El Comercio’: no se publicará ninguna noticia que pueda favorecer a Humala y, por simetría, sí todas las noticias (o rumores, o especies sin confirmar) que lo puedan perjudicar. Se entenderá, como correlato inevitable, que las ondas y las páginas de ‘El Comercio’ deberán librar una campaña cada vez menos sutil en favor de Keiko Fujimori”, indicó en su columna “La náusea sin Sartré” aparecido ayer en el semanario “Hildebrandt en sus trece” que él dirige.

Hildebrandt también dijo que la corporación El Comercio es “un amasijo de intereses y lealtades al dinero y al poder” después que los periodistas Patricia Montero y José Jara, productores de Canal N, denunciaron que fueron despedidos por no atacar al candidato presidencial de Gana Perú, Ollanta Humala.

“Nunca ‘El Comercio’ llegó a los niveles como en el que ahora, entre borborigmos, se ha sumergido. Interpretar tergiversadamente la noticia en primera plana es algo que solo perteneció, hasta hace poco, a los pasquines de la dictadura”, dijo.

Añadió que el diario El Comercio está dirigido por los “corsarios” representantes de las empresas Lan-Chile, Graña y Montero, Martha Meier Miro Quesada y “todos aquellos que creen que el viejo diario es el buque insignia de una flota dedicada al saqueo de algunas Antillas off shore”.

Hildebrandt recordó que el 2000 esa empresa periodística había pactado con el Fujimorismo, para apoyar el fraude electoral de la segunda reelección a cambio de la prescripción de los delitos de apropiación ilícita contra miembros de su plana mayor por recibir comisiones no declaradas de empresas proveedoras de papel.

“En el 2000 ya ‘El Comercio’ había dado vergüenza cuando pactó con el Fujimorismo luego que una fiscal mafiosa declarara prescritos los delitos de apropiación ilícita perpetrados por notabilísimos miembros de su plana mayor. Fueron los que recibieron comisiones subrepticias y no declaradas de los proveedores de papel”, reveló.

Explicó que El Comercio es un periódico controlado por la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) y es constantemente supervisado por el capital Chileno.

También cuestionó la calidad periodística del diario que “contraviene el manual más elemental de ese periodismo que ha olvidado por una especie de conveniente demencia senil”. “En un diario de noticias no se puede mezclar sucesos ocurridos con opiniones ni se puede interpretar perversamente un hecho solo para congraciarse con las barras bravas”, apuntó.

El director del semanario “Hildebrandt en sus trece” llamó la atención sobre los despidos y renuncias de otros periodistas de la corporación “El Comercio” por el hecho de investigar casos de corrupción durante el gobierno de Alan García e irregularidades cometidas por excandidatos presidenciales como Luis Castañeda.

“Esta masacre de la decencia periodística no solo concierne a ‘El Comercio’. En Canal 4, la editora general, Laura Puertas, generalmente disciplinada y hasta dócil, está en la mira de los Beria del conservadurismo. Y, como se sabe, ya botaron a la productora de ‘Canal N’, Patricia Montero, mientras que en ‘Perú21’ han renunciado los periodistas Óscar Miranda y Daniel Yovera, el que descubriera el asunto Comunicore”, advirtió.

sábado, 5 de febrero de 2011

Fujimori en el Paraiso

http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/fujimori-en-el-paraiso_36016.html

César Hildebrant

Escucho a Alberto Fujimori describir su paraíso de opio y compruebo que gente como él sólo puede prosperar en un país que tiene a un 40 por ciento de ciudadanos a los que les da lo mismo –lo dicen reiteradas encuestas- si los rige una democracia o una dictadura.
O sea que en el Perú hay un 40 por ciento de ciudadanos que casi aspiran a no ser ciudadanos y que quieren ser, a veces con fervor, vasallos tristes y alegres siervos de la gleba.
Detrás del Fujimorismo está la capacidad de sumisión y la arrolladora ignorancia que lastiman el alma del Perú.
Escucho a Fujimori y me digo que si hubiera géiseres de cinismo sonarían como su voz.
Habla de coraje el hombre al que le temblaba la voz cuando se dirigió a buscar refugio en la embajada del Japón la noche del fallido golpe del general Salinas Sedó.
Habla de honor el hombre que emputeció a la Fuerza Armada, hizo del Congreso un chiquero, suprimió el orden constitucional, desconoció su firma y hasta su huella digital con tal de no pagarle una deuda a la madre de sus hijos.
Habla de orgullo de sí mismo el sujeto que quiso ser senador japonés para obtener la inmunidad que lo librara del alcance de la ley.
Habla de responsabilidad el hombre que llenó 45 maletas de videos, dinero y botines diversos, tomó el avión presidencial y pasó de Brunei a Tokio, donde pidió asilo y desde donde renunció por fax a la presidencia de la República.
Habla de amor por la patria el jefe de una banda que saqueó las cuentas del tesoro público por un valor que los más conservadores estiman en dos mil millones de dólares.

Habla del veredicto de la historia el sujeto que estaba pescando en Iquitos cuando la policía de la Dincote, sin ninguna ayuda de Montesinos, capturó a Abimael Guzmán, el hombre que huyó del país tras descubrirse cómo es que Montesinos compraba esos congresistas que hoy deben estar frotándose las manos.
Qué patético pobre diablo es Fujimori. Se atribuye todos los poderes para las cosas que salieron bien y se pinta como un presidente disminuido, desinformado e irresponsable cuando le mencionan los asesinatos que cometían los criminales a los que él felicitaba, ascendía y amnistiaba.

“Yo era comandante de la Fuerza Armada en el sentido en que un entrenador de fútbol comanda al equipo”, dijo ayer destilando la esencia de su legendaria cobardía. O sea que debemos alabarlo por haber “comandado” las Fuerzas Armadas que derrotaron al senderismo, pero debemos exonerarlo de toda responsabilidad cuando esas mismas Fuerzas Armadas mataban ancianos, niños y mujeres en las alturas de Ayacucho.
Debemos agradecerle el haber sacado al país de la crisis económica en la que nos hundió Alan García –quien hizo tanto para que Fujimori lo sucediera-, pero tenemos que olvidar que con él todos los derechos del trabajador fueron abolidos, todo asomo de equidad fue perseguido, toda corrupción en el proceso de las privatizaciones fue posible.
Tenemos que decirle gracias por la paz con Ecuador –Tiwinza incluida, derechos de navegación ecuatorianos en ríos peruanos incluidos- pero no podemos recordarle su repugnante papel en la derrota peruana del Cenepa, cuando nuestros soldados carecían de logística, comunicaciones y, en muchos casos, de rancho y de zapatos.
Debemos ser gratos con su régimen porque “refundó el país” (Fujimori dixit), pero tenemos que olvidarnos de que quince de sus ministros o están presos o están con orden de captura por ladrones.
Debemos ser Fujimoristas por las escuelas que sembró el Fonades, pero no debemos evocar la prensa inmunda que él creó para ensuciar a sus adversarios y, seguramente, “elevar el nivel cultural”.
Este demócrata que cerró el Congreso, este honrado que permitió la rapiña más grande de la que se tenga noticia, este ciudadano ejemplar que convirtió a un edecán en fiscal para entrar a robar maletas en la casa de Trinidad Becerra, este hombre decente que tuvo como socio a Montesinos, este estadista al que defienden sujetos como Saravá, este ángel que vivió entre aLimañas, este hombre ejemplar que dio un golpe de Estado cuando su esposa, en un rapto de bendita locura, denunció los asaltos de la hermana Rosa y del cuñado Aritomi a la caja de Apenkai, este probo encubridor de Miyagusuku, esta vergüenza que grita lo que lee y juega con la voluntad de olvidar de los peruanos, este señor Fujimori, en suma, sigue siendo exactamente el mismo miserable que la miseria moral adora y hace suyo.
El secreto de Fujimori es que ha convertido en socialmente exitosos los peores vicios de la “peruanidad”: la crueldad en el tumulto, el cinismo como método y, sobre todo, la cobardía elevada a la categoría de función vital.
El triunfo de Keiko Fujimori, de darse, será el resumen vistoso de la tragicomedia nacional y una prueba de que hay países económicamente pujantes y moralmente inviables.